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miércoles, enero 4

De quien NO quiso cuando pudo...

Un proverbio español dice:

Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.

Pasaron varios meses durante los cuales tan pronto me conectaba al Messenger, esa frase saltaba a mis ojos. Nunca le di la mayor relevancia, en cambio, no entendía por qué esa conocida actualizaba su estado con la misma frase, llegando al punto de prácticamente molestar en las notificaciones del What’s new.

De ser un detalle -casi- cotidiano disfrazado de insignificancia, hoy descifré que siempre fue una señal del universo; un poco elaborado indicio que a duras penas revelaba la miserable situación a la que me someterían –sin elección- en el futuro… que vivo actualmente. Fue mi incapacidad para descifrar las metáforas del destino, la única culpable de no lograr procesar en mi corteza visual lo que mis ojos leían.

Mi necesidad de independizarme de las riendas del destino, es lo que me impide apoyar lo que vocifera la frase plasmada al inicio de este post. Indudablemente las oportunidades existen, son como cometas que aparecen cada cierto periodo de tiempo representando, no más, que los caminos cortos para alcanzar una meta, sin embargo, si por una u otra razón no quisiste aprovecharla:

Se realista: posiblemente la oportunidad no se presentará de nuevo.

Se racional: cuando el camino corto se haya borrado del mapa, ármate de valor y fuerzas, busca esencia MacGyver que vive dentro de ti y empieza a transitar el camino largo, difícil y posiblemente penumbroso, pero con las misma conclusión.

Recuerda que:

Quien quiere besar, busca la boca.

Y fueron tantos días los que PUDISTE ejecutar el plan pero, incluso aseverando querer, NO QUISISTE… Y fue tan prolongada tu decidida espera, que el camino de por si largo, triplicó su trecho a recorrer… Y es que mi conclusión es tan desalentadora para la pobre boca, que es mas sano no decirla en voz alta.

domingo, noviembre 20

De El Sindrome de Desconexión Sentido Común-Lengua

Tengo unas cuantas semanas pensando en la absoluta necesidad que tenemos los seres humanos de nacer con un pequeño control remoto –no universal- para ser usado en caso de emergencias. Este debe contar con los botones básicos, dígase el de cambiar canales adaptado para los humores borderline –o/-, uno para adelantar momentos no gratos, otro de retroceder –aunque por la paradoja, físicamente no será posible- y más relevante que los sube/baja volumen, el “mute” por las razones que explicaré en los próximos párrafos. 
En mi afán por comprender la conducta humana, he emprendido un nuevo ¿trabajo observacional? A través del cual he descubierto una nueva ¿alteración? que seguramente me llevará a ganar el premio Nobel de medicina. Se trata de “El Síndrome De Desconexión Sentido Común-Lengua” el cual puede expresarse en individuos de cualquier edad, raza y sexo sin antecedentes de traumatismo craneoencefálicos o retrasos mentales.

En resumen, las personas que padecen este síndrome lucen normales, sin embargo, cada vez que abren la boca dicen barbaridades de magnitudes impresionantes, embarrandola en miércoles por la tarde. Las frases que los caracterizan pueden ser verdaderamente disparatadas, ilógicas y desubicadas en tiempo, espacio y personas. A continuación les presento un caso de una individuo que he llamado “la mujer morisqueta”. 

Como de costumbre todos los jueves, a la 13:00 en punto entré al salón donde curso sexología médica y me senté en el primer pupitre de la fila. Paseé mi mirada por el salón hasta que la encontré sentada en la fila siguiente casi de última. Una risita al mejor estilo de pulgoso (el perrito de los autos locos) salió de lo más oscuro de mi alma al tiempo que me pregunté ¿qué clase de locura dirá mi compañerita en voz alta hoy?
Díganme muchachos, ¿cómo se produce leche en las mujeres?
Preguntó la doctora. Para los que ya hemos visto gineco-obstetricia la respuesta era sencilla: prolactina e hipófisis. Clásicamente el estimulo que crea el bebé al succionar el pezón y los tumores hipofisarios producen galactorrea, como bien lo explicó mujer morisqueta.

Muy bien, ¿de qué otra manera se puede producir leche?
Y todo lo bueno que pudo decir mujer morisqueta, se vino abajo estrepitosamente con su siguiente respuesta:
Bueno doctora, cuando a mí, bueno, cuando a una le succionan los pechos durante la relación sexual sale leche… es decir bueno yo he visto, bueno, he leído, es decir…
Esa fue las expresión que se apoderó de los rostros que presenciábamos aquella clase. Nuestro asombro se volvió carcajadas luego de que una sexóloga bastante asombrada exclamara a todo pulmón:

¡¿Cómo?! ¡¿A ti te sale leche en cada relación sexual?! ¡¿Cuántas veces al día tienes sexo?! ¡¡Mínimo 5 veces y con succiones bien fuertes!!
Siempre me había preguntado por qué mujer morisqueta seguía con su pareja. Varias veces había escuchado que su novio era de la clase “problemáticos”, esos que se van los viernes por la noche a beber con los amigos, aparecen cuando les da la gana e incluso, una vez llegó a mis oídos el rumor de que él le robaba dinero… hoy entiendo que ojos vemos, ¿penes y agilidad bucal no sabemos?
Esa tarde, la mujer morisqueta necesitó con urgencia de un control remoto que pusieran en “mute” a su severa desconexión lengua-sentido común. Y si bien dicen por ahí que el sentido común es el menos común de todos los sentidos, personas del mundo vamos a hacer una campaña por al menos mantener un poco el pudor, a menos que quieran convertirse en un reality show barato como Jersey Shore, para expectantes como yo que deciden plasmar sus historias en un blog que nadie lee.
Good Night and Good luck.

sábado, noviembre 12

De miercoles a jueves y de nuevo miercoles a jueves.


Apenas llegué al colegio de magia y hechicería, me coloqué la túnica y caminé a paso veloz hacia las mazmorras donde dictaban la clase de historia de la magia. El lugar estaba polvoriento y solo, siendo mi única compañía una araña grotesca que se movía según mis pasos. Maldije mentalmente a Aragog por ser tan permisivo con sus hijas de 8 patas, que sin vergüenza, se pasean por los salones del instituto.
¿Exceso de pensamiento mágico? Pueden acusarme de ello, lo cierto es que comenzaba aquel miércoles de mi semestre 12 esperando la clase de historia de la medicina en un sótano poco acogedor, con una araña gigante que, así me consideren exagerada, me acosaba descaradamente. Muy [excesivamente] puntual la profesora apareció y transcurridos 20 minutos de “prehistoria… homo erectus… edad de bronce…” me pregunté qué variedad de WTF era aquella asignatura de mi pensum académico.
De vuelta al 2011 y varias horas luego de esperar a la antítesis de la puntualidad, comenzamos una clase de endocrinología que me sumergió en el trance más profundo. “25 mili equivalentes de potasio” fue la frase que me trajo de vuelta a la triste realidad de la medicina interna: no importa cuánto sepas sobre algo, nunca es suficiente… y si bien no aprendí nada nuevo de diabetología, aquella tarde supe por las malas que mis clases de medicina del trabajo son en el sótano MAS NO en cuarto piso.
El jueves continuaban mis prácticas endocrinológicas y con ellas mis trances ahora tiroideos. Cual Britney en “baby one more time”, Angela miraba como las agujas de un reloj imaginario se movían con lentitud. Cuando la menopausia se apoderó de mi tutora, me encontré libre para dirigirme a la clase más ansiada del semestre: sexología médica.
Dime, ¿Por qué inscribiste esta materia? –me preguntó la sexólogo.
Es que me gusta la mente humana y sabemos que eso está relacionado a la sexualidad… además me dijeron que la materia es genial, aprendemos de manera entretenida y bueno doctora, usted sabe que siempre tenemos alguna rotación que nos causa muchísimo estrés y necesitamos alguna catarsis, para mi sexología es un refugio.
Ok, me enamoraste. Tú eres la delegada…
Al unísono esto fue lo que sucedió en mi mente:
Superyo: este es el colmo Angela, ahora eres la niñera de tu sección
Ello: ¡Marica te la comiste! Eres como el gurú del sexo, la delegada de sexo.
Yo: 12 semestres evitando este cargo, y mírenme... “semestre 12 el semestre de lo posible”
***
El miércoles de la semana siguiente me disponía a bajar las escaleras hacia el sótano cuando me percaté que desde la pared 8 ojos me miraban con atención. Angela be cool me dije, debes llegar a tu clase de historia de la medicina, así que respiré profundo y valiéndome de un brinquito hui lejos del arácnido terrorífico. “Los mesopotámicos… los egipcios… las momias…” y la doctora nunca llegó a la parte donde le sacaban el cerebro a través de la nariz, a las que serian momias por los siglos de los siglos…
Ahora mí doctorado en “Forever esperando doctores” lo cursaba en el hospital de Las Garzas, lo cual me dificultaba más la existencia. Salir de clases en Las Garzas a las 12:45 para llegar al Razetti antes de las 13:00 era algo imposible a menos que durante ese lapso de tiempo desarrollara el poder de la teletransportacion o en su defecto, un carro only for me estuviese esperándome en el estacionamiento, ninguna de las dos sucedió.
Contra todo pronóstico –y con el carácter de faltar a reumatología- llegué a mi clase de sexología a tiempo –como buena delegada que soy- la cual transcurrió entre risas y sonrojos, frases como “A un amigo no se le niega un orgasmo… díganme nombres criollos de pene y vulva… masturbarse…” y lo cumbre, la morisqueta en vez de gracia de una compañera bastante insoportable.
Ay chama que vergüenza, dije que me masturbaba cuando mi pareja viajaba.
Me dijo ella en un intento por ¿reparar el daño? que según había cometido. Una yo bastante yo le dijo con picardía ¿y cuál es el problema? Eso no tiene nada de malo…
Es que eso es mentira… yo no hago eso.
Mi radar detectaba una FRIGIDA POR ELECCIÓN, espécimen femenino con el cual aun no se lidiar. Guiada por mi ello y con énfasis pregunté ¡¿TU NO TE TOCAS?!
Claro que no, ¿tu si?
Me preguntó con facies de juzgadora y actuación alarmista… ¿Yo? SIEMPRE, eso es demasiado rico…
Mujeres del mundo, el clítoris NO es un adorno. Basta de cometer el error de negarnos a conocernos como mujer; seguir considerando tabú una práctica sexual como la masturbación, debería ser penado por un comité femenino. Darnos placer a nosotras mismas no está mal, alcanzar un orgasmo no está mal, conocer nuestra sexualidad no está mal. Mal está avergonzarnos de una actividad natural y primitiva de nosotros mismos. Recuerden que hay quienes dicen que
El orgasmo es la manera de acercarnos a Dios…

viernes, septiembre 2

De Stefania Fernandez

Dicen por ahí que si le preguntas a una niña venezolana qué quiere ser cuando crezca, ella responderá que Miss Venezuela; no sé en qué se sustenta dicha afirmación y tampoco es que vaya a averiguarlo –eso de censar el número de niñas que anhelan ser pupilas de Osmel Sousa, no es un tema investigativo que me apasione; pero lo que sí puedo asegurarles, es que durante mi infancia –y pubertad, adolescencia, adultez- nunca articulé tal respuesta.

Viajando al pasado, recuerdo una mañana de educación física cuando un clan de insufribles compañeritos de clases, auspiciaron la idea de designarme “reinita” del grado que cursábamos [2do, 3ero, 4to grado, whatever]; si bien la ridícula idea fue rechazada de ipso facto por una yo muy realista a tan corta edad, la insistencia de niñas aduladoras, niños malévolos y una maestra que siempre se limpiaba con la lengua los dientes superiores, me acorraló hasta fragmentar mi carácter y traicionar mi identidad. No puedo darle detalles del vestuario, pasarela o el manejo de la derrota en aquel certamen de belleza, pues la represión de ese episodio traumático, ha logrado borrar casi por completo los recuerdos de burla y humillación que solo destruyeron mi frágil autoestima.

¿Y qué quieres ser cuando seas grande, Angela?

TODO… MENOS MISS VENEZUELA
[posición fetal + cara de trauma]

Por las malas entendí que no soy bonita, y gracias a ese incidente encontré mas motivación para cultivar inteligencia y muchísima personalidad… porque vamos a estar claros, debía valerme aunque sea de alguna herramienta eficaz para sobrevivir en un país que está repleto de mujeres bellas o mujeres feas bien arregladas…

Belleza relativa que se encuentra en el ojo de quien la ve… mujer bella para mi retina es esa de piel blanca, delgada pero con cuerpo bien contorneado, cabello negro y sonrisa cautivadora, un prototipo perfecto personal como mi siempre preferida Stefania Fernandez. Hace unos días, miraba una entrevista que le realizaron a la Miss Venezuela-Universo, ella irradiaba felicidad y la frescura propia de la juventud. Relataba la aventura que fue para ella vivir en Caracas y luego en NY. Su rol de miss y a lo que se dedica en la actualidad

Yo le prometí a mis papás que al terminar mis responsabilidades con el miss universo, comenzaría mi carrera universitaria…

Senti una grata sorpresa cuando escuché sus palabras. Una pregonera del poder y superación femenino como siempre lo he sido, sintió orgullo de que una Miss Venezuela no se conformara con el grandioso pero superficial título de belleza universal, y que ahora persiga con esfuerzo un título intelectual.

Cuatro parámetros evaluo yo: cara, cuerpo, espíritu y mente, cuatro parámetros que Stefeania Fernandez aprobó, ganándose mi simpatia y favoritismo. A diferencia de Alicia Machado, tu Stefania si eres un ejemplo a seguir.