miércoles, septiembre 26
Del sindrome de Venezuela.
sábado, noviembre 26
De lo estúpido que me parecen los vuelos en parapente.
Es prácticamente imposible para mí reunir en un solo post el sinfín de ideas que además de MALAS, las etiqueto de estúpidas, peligrosas, irresponsables e incluso deplorables; no obstante, mis ansias inacabables de expresarme al mundo me obligan a hablarles hoy de mi absoluto desprecio y rechazo hacia la práctica de los DEPORTES EXTREMOS, definidos como actividades de ocio con algún componente deportivo que comportan una real o aparente peligrosidad por las condiciones difíciles o extremas en las que se practican.
Mi superyó –sentido común si lo prefieren- nunca me ha permitido entender a esas personas que necesitan experimentar los efectos de la adrenalina, a través de métodos poco convencionales como lo son aquellos de tirarse desde las alturas, usando de planeador un pedazo de tela. ¿Acaso solo yo comprendo que la vida, durante esos minutos de recorrido por los aires, pende de unos pocos hilos?
¿Arriesgar la vida por sentir un poco de adrenalina?
Recuerdo hoy que hace un par de semanas, escuché en la radio una denuncia realizada por un familiar de una persona con cáncer tratado en la unidad oncológica de Cumaná. La mujer, con tono de desesperación y sollozos inevitables, suplicaba “Señor presidente, así como usted está enfermo aquí en la unidad oncológica del hospital también hay personas que necesitan hacerse su quimioterapia, no hay recursos, no hay medicamentos. Por favor presidente, surta la unidad para que no se mueran…”
Mientras tanto este mundo gira y gira sin poderlo detener, y aquí abajo unos cuantos luchan por seguir con vida y otros cuantos quieren jugar al desfrontalizado severo tirándose de precipicios y poniendo en riesgo una vida, que si bien para ellos quizás no tenga tanto valor, para los que sentimos amor por ellos sí.
Dar felicidad en vez de preocupación
martes, septiembre 6
De MRW y su servicio para arruinar sorpresas.
¡QUIERO DEMANDAR A MRW!
Porque todos sabemos muy bien que soy una mujer meticulosa; mi necesidad de controlar cada aspecto de mi vida es permanente, y aunque la mujercita inútil que quiso jugar a mi psicoanalista –en sesiones de 15 minutos- mostrara su disgusto ante esos rasgo míos, me siento orgullosa de tenerlos, e incluso pienso que gracias a ellos he sobrevivido en el mundo real [insertar aquí todo lo que respecta a mi carrera].
Valiéndome de antes mencionados atributos, empecé desde LA SEMANA PASADA a planear lo que sería una big surprise para MI caraqueño. En primer lugar debía despistarlo:
Te estoy preparando unas piedritas de la buena suerte, pero no puedo enviarlas hasta la próxima semana porque necesito de la luna para completar el ritual. Es una especie de arreglo que te estoy armando, pero necesito de la influencia lunar para terminarlo.
Ese cuento = crap, fue la mejor farsa que se me pudo ocurrir; su contenido estaba equilibrado: lo suficiente absurdo para captar la concentración de cualquier escéptico y lo suficiente ocurrente para considerarse un regalo posible de una persona pintoresca como yo. ¡Epa! no se equivoquen conmigo, no soy –ni seré- de esos “brujos modernos” que van a un bosque, se desnudan y empiezan a bailar y cantarle a la luna.
Mientras el quemaba neuronas pensando qué había tras la cortina de humo de su orientalita, yo buscaba los obsequios perfectos a través de llamadas telefónicas, tiendas de chucherías e incluso usando mis habilidades manuales. El tiempo intentaba alcanzarme pero yo apresuré la marcha hasta el domingo cuando envolví cada cosita… envolturas bastante “simpáticas” -como él supo decirme hoy- que a través de MRW envié a Caracas el lunes por la tarde.
Magnífico, pensé. La parte “A” del plan había sido completada y con gran éxito. Superada la tentación que representaba adelantar la confesión de mi sorpresa, trabajaría en la parte “B” de mi plan, controlar mi euforia hasta media mañana del martes, llamarlo, inventarle otra cortina de humo y enviar a su correo una foto de la factura de mi envio… sonaba perfecto… sonaba a ¡SORPRESA!
Pero – damn it, ¿por qué siempre un “pero”?- contra todo pronóstico, MRW se me adelantó. Era imposible prevenir aquel giro de la trama, es que incontables veces hablando via telefónica con recepcionistas maleducadas para preguntar si tu paquete ha llegado a la oficina no me permitieron tomar en cuenta la posibilidad de que, la susodicha empresa de envíos se pasara de eficiente JUSTAMENTE HOY, y llamaran a mi caraqueño para decirle
Tienes un paquete aquí…
La inocente yo contaba los minutos para dar mi sorpresa cuando mi buzon de entrada me aviso que tenia un correo nuevo:
Amor, ¿tú me enviaste algo por MRW?
Mi perplejidad no me permitió analizar la situación, mucho menos buscar respuestas a las preguntas que ahora retumbaban en mi cabeza ¿En qué me equivoqué ¿Cómo se dio cuenta? ¿Acaso no fui cuidadosa? Tan solo minutos después entendí que lo hice bien, pero no conté con el ¿nuevo servicio? arruinador de sorpresas que MRW le brinda a su distinguida clientela...
Que tenga un buen día, gracias por mostrar su preferencia a la hora de realizar sus envíos…
P.D: a pesar de… si fue una sorpresa…
jueves, agosto 18
De cuanto quiero un "Kit para la vida"
Todos al nacer deberíamos adquirir por derecho irrevocable un “kit para la vida”, el cual reúna un montón de herramientas que definitivamente no encontraríamos en tiendas departamentales ni en los bazares chinos de Puerto la Cruz. En otras palabras, un cúmulo de utensilios que nos ayuden a sobrevivir a lo largo de ese movido viaje que se hace llamar vida.
Días como hoy, durante los que sobran preguntas e hipótesis y hay carencia de entendimiento y lógica, he llegado a la conclusión de que estos son los objetos que quiero en mi kit:
Borrador de memoria de Men in Black: porque hay recuerdos que se comportan como la “santa inquisición católica romana” haciendo uso de su repertorio de torturas barbáricas… si lo sabré yo el día de hoy cuando ciertos pensamientos revolotean con fuerte agitar de alas dentro de mi mente.
Veritaserum de Harry Potter: nada más y nada menos que vulgarmente hablando, una pócima de la verdad. Son necesarias unas pocas gotas para que todos los secretos de una persona salgan a la superficie. ¿Verdad que sería provechoso?
El reloj mágico de Bernardo: ¿Cuántas veces he pedido tener uno? Pero nunca llega el amable cartero que se lo entregó a Bernardo. El tiempo nunca es suficiente, pasa entre nosotros sin darnos cuenta dejando apenas la visión de su estela, cuyo significado es simple “ya es muy tarde para…”
El control de “Click”: Adam Sandler fue un burro utilizándolo en la película, yo le daría mejores utilidades como bajarle el volumen a esa gente que habla gritando, adelantando clases interminables e inservibles, poniendo pausa a esos momentos maravillosos. Si, así mismo.
La máquina del tiempo de DeLorean: made by el doc, porque si no es así no va a funcionar correctamente. Se dice que no debemos jugar con las arenas del tiempo, pero algunas veces surge la necesidad de hacer las cosas de una manera diferente para que así pueda dar resultados mejores.
Bonus: 3 Maldiciones Cruciatus (Harry Potter) a libre albedrío. Debemos tener presente que siempre encontraremos individuos –no son personas- que merecen aprender por las malas, que necesitan entender que sus actos dañinos tendrán consecuencias, que precisan asimilar el hecho de que la felicidad no se construye sobre la infelicidad de otros, que corresponde enseñarles la palabra RESPETO.
Condénenme a Azkaban, yo sé que tengo toda la razón.
Escrito originalmente 17/07/2011


