martes, julio 2

De salirse del sendero seguro.



La vida es por mucho una aventura. Si, una aventura que transcurre más o menos de la siguiente manera: vas viajando dentro de un helicóptero y repentinamente, al mejor estilo de Bear GryllsMan vs Wild- te lanzas en caída libre hasta aterrizar sobre una selva/bosque/jungla donde tendrás que ingeniártelas para sobrevivir. Inicialmente deambulamos en búsqueda de pistas que orienten nuestros pasos dentro de ese territorio inexplorado. Una vez disipadas, continuamos la travesía cumpliendo la metodología que mejor se adapte a nuestros propósitos.

En mi caso particular –siempre precavida o quizás temerosa “a reír y a llorar luego”- he optado por hacer de mi recorrido un sendero bien delimitado por cuerditas y guiado por demasiados banderines y señalizaciones. Sin embargo, incluso con tantas precauciones uno no está exento de extraviarse; eventualmente visualizaras algo entre la maleza que llamará tu atención y te motivará a salir del camino seguro. Perdiéndote entre tanta inmensidad, por supuesto, sin encontrar consuelo en tu brújula para tanta crisis existencial. Entonces, te tiras al piso en posición fetal, cierras los ojos y empiezas a extrañar.

Extrañarme a mí misma; o al menos muchos de los rasgos que solían caracterizarme, como por ejemplo mi apariencia de modelo anoréxica ahora sustituida por un estado físico en la línea… DE LO REDONDO. O el aparente divorcio de mi estricta planificación académica, considerando postgrados que ni en mis pesadillas –acorralada entre las garras de Freddy Krueger y la pared- hubiese elegido como especialidad a ejercer. No menos importante la inutilidad actual de mi contrapeso ante los vientos provenientes de mis comportamiento puberales e impulsivos.


Extrañar mi apartamento tipo Carrie Bradshaw; esa preciosura de aproximadamente 35 metros cuadrados donde –con bastante contorsión de mi parte- podía abrir la nevera sin pararme de la cama, andar en pantaletas y camiseta sin mucha preocupación, escuchar música a todo volumen y corearla a todo pulmón y doblegarme a mi esencia de Remedios, La Bella desayunando en el almuerzo, durmiendo cuando todos despiertan, feliz en mi mundo propio de realidades simples. Mi minúscula guarida con vista al mar y a la bullosa avenida de una ciudad –Puerto la Cruz- que también recuerdo con nostalgia.  A su Paseo Colon siempre bohemio, al “downtown” a 20 minutos de caminata serena desde mi casa, a los cachitos suculentos de la panadería de la esquina y muy especialmente, mi independencia. 

Extrañar a las beautiful creatures que conformaron mi familia fuera de casa; porque si bien alguna vez pensé que mi mansión Millán para amigos imaginarios satisfacía mis necesidades de relaciones interpersonales, cuando abrí la puerta de mi sistema límbico a ciertos seres humanos comprendí que en el mundo había piezas que se encajaban a la perfección en el rompecabezas de mi existencia. A Joha, por regalarme la libertad de hablar con ella cualquier tema, sin ser juzgada. A Yanali, con quien podía soñar y compartir el anhelo por un príncipe azul, por una historia de amor, por un mundo perfecto e ideal. A Espadachon, mi psicoanalista, también siamés de neurosis y filosofías abstractas. A Vicky, Vicky ¿por qué eres tan Vicky? El rayo de sol que alumbraba mis oscuridades recurrentes. A mi Sis, cuyo espíritu libre siempre reconoció al mío. A mi delegado, mi secuaz mordaz ante todas las situaciones del día a día. A la señorita Esther por su dosis de realismo esperanzador, algo paradójico pero real. A la Señorita Julib y Dayane, Kiki y Andre, sus demasiadas virtudes, historias y compañia también me hacen mucha falta.


Pero sobre todo esto, extraño mi sendero seguro; Mi caminito repleto de certezas. Si, el mismo del que me desvié hace 3 semanas y me di cuenta hace 3 días...   

8 comentarios:

  1. Qué pasó hace 3 semanas que te diste cuenta hace 3 días, amor ?

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    1. Jajaja, ¿será que te creo? Yo aun sigo soñando despierta, hna.

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  3. ayyyyyyyy como no recordar esos días a tu lado, todos maravillosos, esa personalidad tan ESPECIAL Y UNICA, te queloooooooooooooooooo... Te extraño.

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    1. Te voy a extrañar tanto, de hecho ya lo hago. Te quiero un mundo, joha.

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