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sábado, febrero 11

Cronicas de una tesis: de las encuestas eternas, el metadato tardio y la extensa dedicatoria.

La mayor motivación para terminar de redactar mi tesis, siempre ha sido ESCRIBIR LA DEDICATORIA. Es una vieja y arraigada costumbre mía, esa de dejar lo mejor para último; peco de ello desde niña cuando mis jugos gástricos, eran sometidos a esperar por la mitad con cremita de fresa de la sorbetico. Esto nunca ha cambiado, incluso luego de ver Remember Me y escuchar la teoría de Ally, mi hábito se ha mantenido muy firme.

Un día, presa de la curiosidad que desató el vibrador negro en una clase de reumatología, me dirigí a la biblioteca del hospital y valiéndome de mi cordialidad y simpatía, me senté a conversar con la señora encargada de organizar las tesis. Como quien no quiere la cuestión [pero la quiere completa], le pedí por favor que buscara la tesis de Bravo, mi tutor, y ella animada se paseó entre estantes detenidos en varias épocas de este y el siglo anterior. Luego de unos minutos trajo hasta mí un libro blanco. Sin vacilación, fui directamente a la pagina que me comentaron debía ver, la dedicatoria:

A mis padres

Y eso era todo…

Sin importar ese ejemplo poco convencional –al menos en mi universidad- de dedicatoria, llegó febrero y con este mes un exorbitante número de cosas por hacer para mi tesis, con una fecha límite para lograrlo y que sirvió de propulsora para mi hiperactividad. Así, desde hace unos días he estado organizando cada una de las encuestas, buscado mas información para el marco teórico, usado –no sé si correctamente- las hojas de Excel y he marcado con resaltador de Word, diversos grupos de resultados..

Luego de múltiples esperas que ahora entiendo NO DEBI REALIZAR, y recibiendo como moneda de pago una traición a mi indulgencia, pude asistir al “curso de metadatos” que dictan en la biblioteca de mi universidad. ¿Qué aprendí? Que curso es una palabra con demasiada categoría para aquello que mis ojos presenciaron durante 20 minutos: una mujer, con pinta de tonina machorra, quien cínicamente le dio “play” a un video cuyo protagonista principal era una hoja de Word, y que transcurrió sin sonido y sin explicación. ¿Así de fácil se gana los reales esa mujer?, pensé.

Lo más importante de toda esta crónica es que, al finalizar la semana, me flechó a primera vista la segunda prenda para el fashion show que estaré mostrando el día que discuta mi tesis. De hermosa, delicada y fresca etiqueto a mi nueva adquisición que me tiene emocionada y satisfecha.

Sin nada más que agregar [por los momentos], es hora de seguir trabajando…

domingo, enero 8

Crónicas de una tesis: de trabajar conmigo y... conmigo.

Cuando llega ese momento ideal de comenzar a desarrollar tu tesis investigativa para optar al título de médico cirujano, inicias un ritual que pocos conocen: la organización. Ligeramente parecido a lo que en medicina se llama planificación familiar –en criollo, tener un muchachito porque te da la gana-, buscas conducir tus pensamientos, quereres y necesidades hacia el camino del éxito, sin fracasar en el intento. En lo que respecta a una tesis, son tres las decisiones que definen los acontecimientos del futuro:
Uno: tema que quieres investigar –o al menos especialidad médica en la cual trabajar.
Durante los primeros 8 semestres de mi carrera, mis brújulas de interés médico extraacadémico se guiaban por un polo magnético MUY errático. Mientras muchos de mis compañeros nombraban médicos “famosos” y divagaban sobre ramas investigativas interesantísimas, yo solo conocía al Dr. Rey y mi mayor interés se centraba en sobrevivir al profesor/rotación de turno. ¿Se identifica usted conmigo? No se preocupe, las respuestas están dentro de su corazón, solo necesita escucharlas y posteriormente revisar algunas revistas medicas. ¿Mi rama de estudio? La psiquiatría.
Dos: tutor quien guiará tus pasos
Bravo nunca fue una opción, siempre fue una elección por la simple razón de sentirme identificada con él.
Tres: ¿con quién trabajar?
Con NADIE. Y esa fue la decisión más sencilla. No me agrada trabajar en grupo, me considero muy joven para ser madre y es ese el rol que desempeñas cuando trabajas con otras personas. Preguntas como “¿investigaste lo que te dije?... ¿Buscaste mas información?... ¿Hiciste tus diapositivas?” son el equivalente al “¿te bañaste?... ¿Hiciste la tarea?... ¿Recogiste los juguetes?” con que la madre ingenua, interroga a un niño que responderá “ninguna de las anteriores”. Sin embargo, ayer me he dado cuenta de algo inquietante: NO ESTOY TRABAJANDO SOLA. Les he mentido, peor que eso, ME HE MENTIDO A MI MISMA. Entendí ayer por las malas que estoy trabajando con el más hiperactivo de todos los compañeros: YO MISMA.
Disponiéndome a buscar la explicación de las escalas que he utilizado en mi investigación, y así vaciar los resultados obtenidos en un lugar [que no sé donde es, ni sé cómo se llega/hace o verbo correcto], no encontré el link –que había guardado- donde explicaban eso. Recordé a Murphy, cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora… y empeoró cuando noté que tenía 3 respaldos de bookmarks con enlaces de todo tipo, sin ningún orden lógico.
No sé donde Angela del pasado #2 guardó el libro de metodología de la investigación que Angela del pasado #1 descargó convenientemente de la web. Tampoco sé donde Angela del pasado #3 guardó otros enlaces de importancia, ni entiendo lo que Angela del pasado #5 escribió en el marco teórico. Y Angela del presente les deja claro que NO se equivocó contando.

jueves, octubre 6

Crónicas de una tesis: de retirarse de una batalla.

Dicen que cuando el enemigo sea muy fuerte, debes unírtele. No sé como fuckin shit –por no decir mi nueva expresión mental preferida: puta madrecita- puedo unirme [mas] a cualquiera de mis enemigos si la mayoría de ellos viven dentro de mí… y tampoco es que sepa unirme al enemigo que inspira este post: un estúpido pedazo de tela.

El problema conmigo. Corrección. Los problemas conmigo inician por querer y esforzarme en sentirme/ser especial, sin embargo, cuando NO se tiene aunque sea una brizna de potencial, no deberías formar grandes expectativas. Lamentablemente yo, soñadora, inconforme, perfeccionista y con complejo de autosuperacion, siempre cometo el mismo error: intentar lograr algo.

Intentar lograr confeccionar una falda y una chaquetica para la discusión de una tesis que aun no he redactado –yo de megalómana, pensando que en tres días la tendré lista. Sí, porque luego de comprar lo que considero el vestido más hermoso ever seen e inicialmente destinarlo para ese día, recapacité. Angela, me dije, tu estudias en un hospital donde hay gente moribunda gastando sus suspiros en una lucha por [sobre]vivir, personas que vienen de los pueblos más recónditos de Anzoátegui soportando directa o indirectamente una enfermedad mientras en el bolsillo no tienen ni 1 bsf. ¿Realmente quieres usar un vestido tan hermoso e incluso lujoso en ese lugar? No. No es el lugar, ni tampoco el momento.

So, ignorando todo el panorama desalentador y pesimista, seguí tras mi objetivo de confeccionar only for me algo lindo. Usé como fuente de energía la subestimación de las personas ante aquella idea y, como inspiración pensaba en ese momento cuando dijera lo logré. Hoy entendí la verdadera realidad: algunas personas saben algo de mí misma que yo he preferido ignorar siempre: soy una verdadera inútil.

Reprimiendo –como siempre- mis impulsos en general, no me dejé llevar por la ira acumulada hacia aquella falda maltrecha y en vez de romperla en mil pedacitos, me limité a guardarla en una bolsa dentro del closet. Y ya. Ahí se quedará. Estoy decidida a asistir a mi tesis como la mamarracha que siempre he sido.

Punto.

domingo, octubre 2

Crónicas de una tesis: Alarma, OUT OF CONTROL

Bitácora tesistica: hoy he experimentado el primer colapso nervioso relacionado con mi trabajo de tesis. Llegó ese momento cuando el vaso de agua colmado y ambulante en el cual me he convertido, se cruza en el camino de una gota cuya única misión –si decide aceptarla- es desbordarte. Eso fue exactamente lo que sucedió hoy.

Unas noches atrás, me senté y pensé: ¿qué clase de trabajo de grado voy a presentar? Si, la respuesta inicial fue: NINGUNO, porque como todos sabemos, no tengo ni medio capítulo redactado. Posterior a eso, brotó otra respuesta: NO TENGO IDEA, si, porque cuando divago sobre mis objetivos, mi población, mi tema in situ, considero la posibilidad de estar rayando en la mediocridad.

Generalmente mis voces internas y externas –gracias Daniel por escucharme y apoyarme constantemente- me hacen recapacitar; primero, mi trabajo si vale la pena, nació de la pasión que siento por la psiquis de las personas MAS NO de un “doctor, ¿me regala un tema para mi tesis?”; con mucha seguridad y convicción expuse mis ideas y así, escalón por escalón, logré que aprobaran mi anteproyecto. Eso demuestra preocupación sincera por una población que considero olvidada. Y efectivamente, Google Académico me concede toda la razón, no tengo ni un insignificante estudio de antecedente…

¿Quién fue el culpable de mi descontrol today? ¡La ropa tesística! Definitivamente, esa ropa que intento confeccionar me está haciendo pagar un karma que no comprendo. Luego de un par de costuras por aquí, costuras por allá y un montón de intentos fallidos, con una mano tomé rabiosa la tela, y con la otra una tijera y comencé lo que sería una de mis mejores imitaciones de Edward manos de tijeras.

Eres una perra… no vas a poder contra mi… si tengo que descoserte un millón de veces lo haré, ¿o crees que no soy capaz?... ¿Qué te hice para que me hagas sufrir tanto… TE ODIO…

Esa fue la secuencia de frases que le dije a un objeto inanimado mientras lo tijereteaba… shame on you Angela. So, aquí estoy, con todos los proyectos tesisticos en cero… DE NUEVO… y el contador de días me avisa que tengo solo dos semanas para resolverlo todo.

¿Suficiente estrés, BITCH? ----> me preguntó mi Superyo.

jueves, septiembre 29

Cronicas de una tesis: estres tesistico on?

Luisa: ¿Angela, y la tesis?

Yo: Cuando sienta más tensión, la comienzo.

Luisa: eres mi ídolo

ARE YOU FUCKIN’ KIDDING ME ANGELA F.?

Luego de decir aquello reafirmé lo que siempre he sabido de mi misma: algo en mi cerebro no funciona bien, nadita bien. Ya he sobrepasado el límite del masoquismo, o díganme ustedes en qué cabeza cabe la idea de que cuando el estrés alcance el punto “nace ulcera – rompe aneurismas”, la inspiración tesistica te invadirá y lograras redactar tu trabajo de grado en un parpadear…

Hoy la realidad tocó a mi puerta… bueno, tiene varios días tocando y yo ignorando… hoy simplemente decidió buscar una mandarria y echar abajo la puerta de acceso hasta mi conciencia. Lo logró, ya inoculó el sentido de la responsabilidad hasta en el mas recóndito pedacito de corteza cerebral, es cuestión de horas o situaciones exacerbantes para que el estrés haga acto de presencia.

Y así pasó a las 2pm cuando una yo exasperada –botando humo por los oídos- intentaba por enésima vez pasar por la máquina de coser parte de su ropa tesistica; justo en ese momento mágico y coordinado entre tu pie, tus manos y la aguja que sube y baja, mi proveedor de energía eléctrica consideró acertado realizar un “corte de circuito programado de dos horas”.

El calor propio de la hora -ustedes saben, sauna número 1, a sauna nímero 2 debo regresar el 17- pareciera haber recalentado mis neuronas al punto de querer hacer algo productivo: mi tesis. No funcionó –Obviamente. Entendi que no entiendo nada. No se como comenzar a redactar. No se como colocar los resultados. No se que shit es un chi cuadrado. No se NADA.

Miré a mi cuñada y confesé que

Ahora si empiezo a sentirme estresada…

jueves, septiembre 15

Crónicas de una tesis: neonato tesistico

Nadie nace aprendido

Y los oídos de nadie han escapado de esa trillada frase. No se quien la inventó pero si se que no inventó el agua tibia, por el love of god, no es necesario ser un genio para saber que ningun ser humano ha llegado al mundo con previo aprendizaje, quizas uno que otro es producto de un proceso de aprendizaje mejor conocido como “la primera vez” –sweet, NOT- sin embargo, este hecho no cambia nuestra condición de recién nacidos: vulnerables y reflejos.

Mi voz interna, un disco rayado por naturaleza, reincide en el consuelo antes mencionado cada vez que decido emprender un nuevo reto en mi vida… tal cual mi caso actual:

¿Cómo se hace una tesis?

Soy un neonato tesístico que con fascies angustiada, busco pedacitos de confianza en todas las caras adultas que vienen a rescatarme. Tal como me pasó hace 19 años –si, se lee diecinueve- un útero protector me ha expulsado al mundo real sin ponerme en manos alguna metodología o instructivo –mas que el de Fidias Arias- para desarrollar mi trabajo de grado. Y si se lo preguntan, yo tampoco he entendido la metáfora de este párrafo.

Una vez más me valgo de esas pocas herramientas con las que inicio cada travesía importante de mi vida: los discursos/frases motivacionales de aquellos que me aman y apoyan, la esperanza que nunca debe perderse y, por supuesto, mis pensamientos consoladores exclusivos de momentos críticos

Pero si “no sé quien” pudo, yo también puedo…

Ni se atrevan a juzgarme por consolarme a costillas de otros, estoy segura de que ustedes –mis 2 lectores asiduos- han pecado de reflexiones similares. Si, neonato tesistico está un poco alterada, pero al menos ha rescatado sus encuestas y planea en cualquier momento –ese es el problema “cualquier”- iniciar cada capítulo de su investigación. Mi mayor motivación, escribir los agradecimientos y dedicatorias, comparable a un postre al final de la cena, mi anhelado helado de arequipe con arequipe extra…

Antes de finalizar el post quiero comentarles algo mas, ¿recuerdan el vestido perfecto? Pues, entendí que es demasiado perfecto como para usarlo en mi tesis –traducción: como para llevarlo al hospital- por lo que he decidido conservarlo para otra ocasión mucho más especial; esto quiere decir que, de aquel listado de “cosas por hacer para la tesis” la ropa y los accesorios vuelven a estar pendientes, pero no se preocupen, neonato tesistico tiene una idea: confeccionar su vestuario…

¿Cómo se hace ropa tesistica?

Doble reto tesistico, un neonato tesistico y el tiempo tesistico acabándose rápidamente. Los invito a ver un próximo episodio de las crónicas de una tesis, por el mismo canal a la misma hora…